La máquina llegó de un lote de oficina retirado: un equipo de torre con ocho años encima, dos bahías libres y una fuente que todavía aguanta. La idea no era montar un centro de datos, sino tener un nodo donde probar servicios sin que un fallo de red o una actualización rota me dejara sin nada. Proxmox encaja bien en ese escenario porque permite separar cada servicio en su propio contenedor y, sobre todo, porque obliga a pensar dónde vive cada dato.
Antes de instalar nada conviene decidir el almacenamiento. Un SSD pequeño para el sistema y un par de discos mecánicos para los datos es un reparto razonable. Con ZFS se puede crear un pool en espejo, activar compresión y dejar que las snapshots hagan su trabajo. Lo que no conviene es mezclar el pool de datos con el disco donde corre el hipervisor: cuando algo se llena, se llena todo a la vez.
Los contenedores LXC son más ligeros que las máquinas virtuales completas y para servicios como un servidor de archivos o un resolutor DNS interno van sobrados. Aislar cada uno con su propio espacio de nombres y limitar su acceso a la red reduce bastante el daño si uno se compromete. El consumo eléctrico real de un equipo así ronda los 40 y 60 vatios en reposo, algo que conviene medir con un enchufe de consumo antes de dejarlo encendido todo el año.
La parte que casi todo el mundo salta es la verificación. Una copia que nunca se ha restaurado no es un respaldo, es una carpeta con archivos. La rutina que uso es sencilla: cada domingo se lanza un snapshot, se copia al disco externo y se levanta un contenedor de prueba desde esa copia en una máquina distinta. Si arranca y los datos están ahí, la copia vale. Si no, hay una semana para arreglarlo antes de que sea urgente.
Los errores más habituales al asignar almacenamiento son tres: dar por hecho que el pool crecerá solo, olvidar que las snapshots ocupan espacio y no separar los discos de sistema y datos. Cualquiera de los tres acaba en un aviso de espacio lleno a las tres de la mañana. Documentar la configuración en un archivo de texto dentro del propio servidor ayuda más de lo que parece cuando hay que reconstruir algo meses después.